AMOR, VOCACION DEL HOMBRE
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AMOR, VOCACION DEL HOMBRE
 
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ORACIÓN INICIAL:
¡Oh Dios, Padre nuestro, que tu gracia y tu Espíritu nos ayuden a descubrir que por tu gran amor nos creaste y nos diste esta tierra para el bien de la familia!.

AMOR, VOCACIÓN DEL HOMBRE

La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una intima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada por el Creador, conforme a Génesis 1: 27.
El Matrimonio tiene su origen en DIOS CREADOR, siendo Dios esencialmente AMOR (I Jn 4,8) ha creado al hombre a su imagen y semejanza (Génesis 1: 26). Como imagen suya, Dios llama al hombre a la existencia por amor y llama al mismo tiempo, al amor, creándolo no como un ser solitario, sino que desde el principio los hizo varón y mujer (Gen. 1 :27).
Creándolo a su imagen y semejanza, como varón y mujer, Dios inscribió en la humanidad de ambos la vocación, la capacidad y la responsabilidad del AMOR Y LA COMUNIÓN.
Por eso: EL AMOR ES LA VOCACIÓN FUNDAMENTAL E INATA DE TODO SER HUMANO. Creado a imagen y semejanza de Dios, la esencial igualdad del hombre y la mujer, la mutua complementariedad y diferenciación sexual, el fuerte atractivo interpersonal que lo salva de la soledad y el egoísmo, y lo destina al encuentro mutuo.
La vocación al matrimonio, por tanto, se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador. El MATRIMONIO NO ES UNA INSTITUCIÓN PURAMENTE HUMANA.
El Matrimonio hace posible el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, conque el hombre y la mujer aceptan la intima comunidad de vida y de amor, querida por Dios mismo.
Esta intima comunidad de vida y de amor conyugal FUNDADO POR EL MISMO CREADOR, no depende del arbitrio humano: EL MISMO DIOS ES EL AUTOR DEL MATRIMONIO.
El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios (Mc. 19.9). De su alianza nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad.

EL AMOR HUMANO CONYUGAL

El amor no es recibir sino dar.
Es el don de sí mismo a otra persona.
Es la entrega que los esposos se hacen de toda su persona.
Es eminentemente humano, ya que va, de persona a persona.

EL AMOR MATRIMONIAL

El amor matrimonial es darse mutuamente para el bien común. Para complementarse los esposos, es necesario que ese amor mutuo sea un don continuo de sí. El hombre que realmente comprende lo que es el AMOR, tendrá preocupación especial por el bien de la persona amada, y no escatimará esfuerzos para conseguirlos: hacer feliz a la mujer que ama constituye la felicidad del esposo; y a su vez la esposa será feliz al dar a su compañero la dicha que él esperaba al casarse con ella.
Para poder ser mutuo el amor conyugal tiene que ser SOLAMENTE ENTRE LOS DOS y reclama la exigencia absoluta y necesaria, que dialoguen constantemente sobre los problemas del hogar.

EL AMOR CONYUGAL

Para amar a alguien hay que reconocerle su dignidad de persona humana y procurar su bien. Por lo tanto, no ama quien permanece indiferente frente a los demás.
El amor hace que, quien ama, experimenta una gran paz y alegría. En cambio quien no ama está aburrido o en zozobra.
EL AMOR CONYUGAL tiene riquezas insospechadas. Mediante el darse mutuamente, los esposos logran una mutua complementación y enriquecimiento.
EL AMOR CONYUGAL: para que pueda durar, debe estar compuesto de:

AMOR O ATRACCIÓN FISICA

AMOR O AFINIDAD ESPIRITUAL

AMOR SOBRENATURAL, O AMARSE EN DIOS

El amor conyugal exige que los esposos se conozcan íntimamente, amarse, asimilarse, conocerse en verdadera y completa unión. El que ama no debe permitir que su amor se convierta en una OBLIGACIÓN y que la rutina lo vaya minando. Es imprescindible que los esposos renueven constantemente las fuentes de su amor, lo aviven mediante experiencias en común. En una palabra que convivan; y que sus vidas no se reduzcan a una COEXISTENCIA PACIFICA, y recordemos que no se puede amar lo que no se conoce.

DIEZ SEÑALES DE AMOR EN EL MATRIMONIO

1. Respetarse, ser cortés y educado el uno con el otro.

2. Decirse que se quieren.

3. Hacerse regalos, pues quererse es desear darse.

4. Quedarse juntos la mayoría de las noches y los domingos.

5. Cuidar los modales.

6. Dar prioridad al otro, es decir, preferirle a los padres y amigos.

7. Encargarse cada uno de la tarea propia.

8. Sacrificarse por amor, haciendo concesiones, perdonándose.

9. Cumplir el deber conyugal con respeto mutuo y con mucho cariño.

10. Creer y orar. Apoyar su amor en Dios.

UNIDAD E INDISOLUBILIDAD DEL AMOR

El amor conyugal exige, por su misma naturaleza la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos. En una palabra: se trata de características normales de todo amor conyugal natural, pero con un significado nuevo que no solo las purifica y consolida, sino la eleva hasta el punto de hacer de ella la expresión de valores puramente cristianos.
Esta comunión humana es confirmada, purificada y perfeccionada por la comunión en Jesucristo dada mediante el Sacramento de Matrimonio. La unidad del matrimonio aparece ampliamente confinada por al igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y al varón en el mutuo y pleno amor.

FIDELIDAD

El amor conyugal exige de los esposos, por su misma naturaleza, una FIDELIDAD INVIOLABLE. Esto es en consecuencia de la entrega de sí mismo a ser algo definitivo, no algo pasajero.
Esta intima unión, en cuanto donación mutua de dos personas, como el bien de los hijos exige la FIDELIDAD de los cónyuges y de la UNIDAD INDISOLUBLE.

QUE ES EL AMOR CONYUGAL?

1. Es contrario al egoísmo y al odio, no consiste en apoderarse de la otra persona, sino en dar y recibir.

2. Es comprender al otro, es intentar conocerlo con un esfuerzo de atención constante, es hablar, decir lo que siente a su cónyuge.

3. Amar es considerarse responsable del otro, ayudarlo en todas las cosas, en el trabajo, en el cuidado de los hijos, en la lucha contra los defectos.

4. Amar, es abrirse al otro, es servirlo es ante todo acoger los hijos que llegan.

5. El amor se cultiva día a día, nunca está acabado, los besos de los esposos, las palabras cariñosas, nunca deben ser olvidadas.

ORACIÓN FINAL
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